
He sentido la necesidad de hacer esta entrada comentando dicho espectáculo porque no puedo evitar emocionarme muchísimo cada vez que veo a Gloria subirse al escenario, y es que detrás de cada artista y del trabajo que podemos presenciar en escena siempre hay escondida una historia, y no pretendo presumir de conocer la de Gloria a la perfección, pero si que se lo suficiente como para que el simple hecho de verla apoyar un pie sobre las tablas haga que mi respiración se detenga por breves instantes, se me ponga la piel de gallina y me cueste contener esa lagrimilla que insiste en asomarse al balcón de mis ojos emocionados.
Me consta además que no soy la única persona a la que le sucede algo parecido y es que Gloria es uno de esos, como me gusta llamarla a mi, dinosaurios de la danza que dificilmente puede dejarte indiferente haga lo que haga. Siempre he creido y lo mantengo, que no se trata de bailar mejor o peor, sino de ser capaz de transmitir sentimientos a ese nivel que parece confundirse casi con la magia, si esa chispita salta, entonces uno sabe que no hace falta más.
Bueno, dejemos a un lado esta debilidad mía y vayamos a lo que nos ocupa.



Pero lo mejor sin duda fue ese abrazo de Gloria y Sonia con el que se daba paso al espectáculo que dejaba huella en el público asistente y que provocaba a su finalización que muchos se pusiesen en pie para dejarse las manos o la garganta reconociendo el valor de un espectáculo que merece sin duda la pena ver. Alli estuvo también Cristiane Azem, para entregar un ramo de flores a una también sorprendida y emocionada Gloria.
Os deseo a todos que también dejen huella en vuestro corazón próximamente.
NOTA: Fotografías de Aitana Luis
Me preguntan por la comparativa de Sonia con el chicle boomer, asi que voy a añadir aqui para todos aquellos que no sean tan carrozas como yo la explicación que tiene para mi esta imagen para que todo el mundo pueda entenderme. En mis tiempos mozos, plena adolescencia, allá por los años 80 y principios de los 90 había un cicle muy famoso que presumía de ser el más elástico y que hacía los mejores globos junto con el bang bang, cuya imagen era un superhéroe semejante al hombre elástico de los 4 fantásticos, y cuando sacaron al mercado el chicle de fresa ácida, que por aquel entonces era la monda remonda ponían en la imagen un chicle de tira rosa que formaba parte del mismo cuerpo del superhéroe. Un poco es lo que me vino a mi a la mente con Sonia, una mujer elástica que a cada paso que daba tiraba de esa interminable tira de encaje, que casi estaba fundida con las formas de su cuerpo y que era como una gran goma de chicle de cereza, estoy convencida de que si la hubiesemos soplado también habría hecho uno de los mejores globos. Me gusta compararla con un chicle de los de antes porque ya no quedan chicles asi, los chicles de hoy en día ya han perdido su sabor, no duran nada y te enganchan solo durante apenas unos minutos, luego ya se quedan duros como una piedra y hay que cambiar de chicle, los de antes eran eternos, llenos de sabor, intensos, apagaban cualquier sabor amargo al instante y te hacían disfrutar como un chiquillo independientemente de tu edad.